Es la pregunta que aparece siempre en la última reunión antes de un evento al
aire libre: «¿y si llueve?». Casi nunca se pregunta por el viento, y resulta que
es justo al revés: la lluvia rara vez es un problema; el viento sí lo
es.
La lluvia: menos grave de lo que parece
Las pantallas de exterior llevan certificación IP65. El 6 significa protección
total frente al polvo; el 5, resistencia a chorros de agua desde cualquier
dirección. En la práctica: una pantalla LED de exterior funciona bajo lluvia sin
apagarse ni estropearse.
Lo explicamos con más detalle en
las
diferencias entre pantalla LED de exterior e interior. Lo importante aquí es
la consecuencia práctica: que llueva no es motivo para suspender
la parte de pantalla de un evento.
Sí conviene saber dónde están los puntos delicados, que casi siempre están
fuera de la pantalla:
- El procesador y el control. Suelen estar en un rack o una
carpa, y ese equipo no es IP65. Necesita estar cubierto. - Las conexiones y el cuadro eléctrico. Las tomas a nivel de
suelo y el grupo electrógeno hay que protegerlos y elevarlos si el terreno
encharca. - El terreno. Un suelo que se convierte en barro complica el
desmontaje mucho más que el montaje, y puede dejar un camión atrapado.
El viento: lo que de verdad decide
Una pantalla LED grande es, a efectos físicos, una vela. Doce
metros de ancho por seis de alto son 72 m² de superficie ofreciendo resistencia al
aire. Esa fuerza va íntegra a la estructura que la sujeta, y de ahí al suelo o al
lastre.
Por eso el tamaño máximo que se puede montar en un sitio concreto no lo decide
la pantalla: lo decide el viento previsto y lo que aguante la
estructura. Es habitual que una superficie perfectamente disponible sobre
el papel no sea viable en ese emplazamiento por exposición al viento.
Lo que se calcula antes del montaje:
- La superficie expuesta y su altura sobre el suelo. Cuanto más
alta, más palanca. - El sistema de sujeción: lastre, anclaje o estructura
autoportante, según lo que permita el terreno. - El umbral de velocidad a partir del cual hay que actuar, con
la previsión concreta de esos días.
No es papeleo: es lo que separa un montaje seguro de un accidente. En
pantallas LED gigantes
esta parte pesa más que la propia pantalla.
Qué pasa si el viento supera el umbral
Hay un protocolo y conviene acordarlo antes, no la tarde del
evento con todo el mundo nervioso:
- Se vigila la previsión los días anteriores, no solo la
mañana del evento. - Al acercarse el umbral, el técnico avisa a la organización.
- Si se supera, la pantalla se apaga y, según el caso, se
repliega o se retira la lona si la lleva. - La decisión de parar es técnica, no comercial. Nadie debería
poder presionar para mantenerla montada por encima del límite.
Pactar esto al contratar evita la peor conversación posible: discutir de
seguridad con el recinto lleno de gente.
Qué preguntar antes de contratar
- ¿La pantalla es de exterior real, con IP65? Una de interior a la intemperie no
vale, por mucho que se cubra. - ¿Cómo se sujeta y con qué margen de viento se ha calculado?
- ¿Quién decide parar y con qué criterio?
- ¿Dónde va el equipo de control y cómo se protege?
- ¿El grupo electrógeno está cubierto y elevado?
Si el proveedor responde a las cinco sin dudar, buena señal. Si la respuesta a
la del viento es «no suele pasar nada», mala.
En resumen
La lluvia se aguanta: para eso está el IP65. El viento se calcula, se vigila y,
si hace falta, se para. Un evento al aire libre bien planteado tiene los dos
escenarios previstos desde antes de montar.
Si estás planificando uno, repasa
qué necesita
tu recinto, mira las opciones de
pantallas LED de
exterior o calcula el coste en la
calculadora de
precios.