Casi todos los presupuestos de alquiler de pantallas LED se atascan en el mismo
punto: el cliente sabe qué quiere proyectar, pero no sabe qué puede aguantar el
sitio donde va a montarlo. Y esos datos son justo los que determinan el precio y
la viabilidad.

Esta es la lista que usamos nosotros. Si la recorres antes de pedir
presupuesto, en la mayoría de casos podemos cerrar la configuración sin visita
previa y darte una cifra real en lugar de una horquilla.

1. Superficie disponible y desde dónde se ve

No es lo mismo el hueco donde cabe la pantalla que el sitio desde el que la
gente va a mirarla. Necesitamos las dos cosas:

  • El ancho y el alto libres del punto donde iría la pantalla.
  • La distancia hasta el espectador más lejano. Es lo que
    determina el tamaño mínimo útil: una pantalla que se queda corta no se ve desde el
    fondo, y una excesiva es dinero tirado.
  • La distancia del más cercano. Marca el
    pixel
    pitch
    que necesitas. Si la primera fila está a metro y medio, un modelo de
    exterior se ve con la trama marcada.

2. ¿Colgada o apoyada en el suelo?

Es la pregunta que más cambia el montaje, y muchas veces no está decidida:

  • Colgada de estructura. Necesitamos saber de qué se cuelga y
    cuánto peso admite ese punto. En recintos con truss propio suele estar
    documentado; si no, hay que verlo.
  • Sobre estructura al suelo. Es lo habitual cuando no hay de
    dónde colgar. Ocupa espacio por detrás y, en exterior, necesita lastre.

En exterior aparece además el viento, que condiciona más que la
lluvia: los paneles son IP65 y el agua no es problema, pero una pantalla grande es
una superficie enorme y la estructura se calcula para el viento previsto en ese
emplazamiento concreto.

3. La corriente

El fallo más común es descubrir el día del montaje que no hay potencia
suficiente. Como orden de magnitud, cuenta entre 1,5 y 3 kW por cada
10 m²
de pantalla de exterior, y algo más si el contenido es muy
luminoso.

Lo que necesitamos saber:

  • Si hay toma de corriente cerca del punto de montaje, y de cuánta potencia.
  • Si hay que contratar grupo electrógeno. En ese caso te damos el cálculo exacto
    para que contrates lo justo y no de más.

4. Por dónde entra el camión

Las pantallas viajan en camión y los paneles no se llevan a mano desde tres
calles más allá. Conviene comprobar:

  • Ancho y altura del acceso, y si hay alguna limitación de tonelaje.
  • Si se puede aparcar cerca durante la descarga, o si hay que pedir permiso al
    ayuntamiento o al recinto.
  • Si hay escalones, rampas o desniveles entre la descarga y el punto de
    montaje.

5. La ventana de montaje

Cuánto tiempo hay entre que se puede entrar y que empieza el evento. Una
pantalla de tamaño medio se monta en horas, no en días, pero esa ventana es lo que
más condiciona la planificación.

En ferias y congresos suele ser una mañana, a veces con la sala ocupada hasta
poco antes. En un festival al aire libre hay más margen, pero se comparte
calendario con sonido, iluminación y estructura, así que también se estrecha.

Con estos cinco datos ya se puede presupuestar

Superficie y distancias, cómo se sujeta, corriente disponible, acceso del camión
y ventana de montaje. Con eso sale una configuración cerrada y un precio real.

Si aún no los tienes todos, no pasa nada: cuéntanos lo que sepas y el resto lo
resolvemos entre los dos. Y si el recinto es complicado, en la
Región de Murcia
nos acercamos a verlo sin coste añadido.

Para hacerte una idea del orden de magnitud antes de hablar, puedes usar la
calculadora de
precios
, que aplica nuestras tarifas por metro cuadrado y día. Y si quieres ver
cómo cambia el planteamiento según el tipo de evento:
conciertos y
escenarios
,
ferias y congresos o
eventos
corporativos
.