La pregunta que más nos hacen los clientes potenciales no es sobre especificaciones técnicas. Es esta: ¿me conviene alquilar o comprar? La respuesta depende de cuatro variables que puedes calcular hoy mismo.
El modelo de alquiler: para quién tiene sentido
El alquiler de pantallas LED tiene una rentabilidad clara cuando el uso es ocasional: menos de 20-30 días de uso al año. Si tu empresa organiza 2-3 eventos anuales o participas en 4-5 ferias, el alquiler es casi siempre la opción correcta.
Las ventajas van más allá del coste inicial. Con el alquiler no tienes que preocuparte del almacenamiento (una pantalla de 12m² necesita un camión o almacén propio), del mantenimiento preventivo, de la obsolescencia tecnológica ni de los seguros.
✓ Alquiler — Ideal si...
- Usas la pantalla menos de 30 días/año
- Necesitas técnico incluido en cada evento
- El formato varía por evento (tamaño, pitch)
- No tienes almacén o logística propia
- Quieres usar siempre el equipo más reciente
- El presupuesto es por proyecto (CAPEX = 0)
- Eventos en distintas ciudades o países
→ Compra — Ideal si...
- Uso intensivo: +60 días/año en el mismo espacio
- Instalación fija (estadio, sala, sede corporativa)
- Tienes equipo técnico propio para operación
- El formato es siempre el mismo
- Tienes capacidad logística y almacén
- Horizonte de uso largo (+5 años)
- Acceso a financiación o leasing favorable
El punto de equilibrio: cómo calcularlo
La fórmula es más simple de lo que parece. Toma el coste de compra de la pantalla que necesitas y divídelo entre el coste diario de alquiler del mismo equipo. El resultado es el número de días de uso a partir del cual la compra empieza a ser más barata.
Ejemplo real: Una pantalla LED P3.91 de 4×3m cuesta en compra entre 18.000 y 25.000€ (instalación incluida). El alquiler del mismo formato cuesta entre 900 y 1.400€/día con técnico. Punto de equilibrio: 18.000 ÷ 1.100 = ~16 días. Si la usas más de 20 días al año, la compra amortiza en menos de un año de uso.
Este cálculo solo tiene en cuenta el coste de adquisición. Hay que sumarle el mantenimiento anual (entre el 5 y el 10% del valor de la pantalla), el almacenamiento, el transporte, los seguros y los costes de operación (personal técnico propio o subcontratado).
El factor que nadie menciona: la obsolescencia
Las pantallas LED no se "rompen" de repente. Se quedan anticuadas. Un equipo de P3.91 comprado en 2021 sigue funcionando perfectamente en 2026, pero el mercado ya tiene P2.9 al mismo precio y P1.9 por lo que costaba el P3.91 hace cinco años.
Para eventos de alto nivel, esto importa. Si tienes clientes que exigen calidad máxima, con alquiler siempre tienes acceso al equipo más moderno. Con compra, al tercer o cuarto año empiezas a notar la diferencia frente a equipos más nuevos.
Instalaciones fijas: el caso de la compra
Hay escenarios en los que la compra no se discute: instalaciones fijas en estadios, centros comerciales, sedes corporativas, salas de conferencias o cualquier espacio donde la pantalla sea un elemento fijo de la infraestructura.
En estos casos, la pantalla es un activo del inmueble. Se amortiza contablemente, tiene mantenimiento programado y el ROI se calcula en términos de comunicación de marca y reducción de costes de señalética estática. Aquí el alquiler no tiene ningún sentido.
Una tercera opción: el renting o leasing de pantallas LED
En los últimos años ha crecido la demanda de renting de pantallas LED para instalaciones fijas: un contrato de 36-60 meses con cuota mensual que incluye mantenimiento, seguros y renovación tecnológica al final del contrato. Para muchas empresas es la combinación perfecta entre la predictibilidad de costes del alquiler y la disponibilidad constante de la compra.
Nosotros gestionamos este tipo de contratos directamente. Contacta con nosotros si necesitas una instalación fija pero prefieres no hacer una inversión inicial elevada.
¿Alquiler, compra o renting?
Dinos cuántos días al año y para qué tipo de uso. Te calculamos qué opción sale mejor en tu caso.
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